En 1982 la Academia de Artes y Ciencias de la Sorbona me abrió sus puertas para trabajar
en la carrera de Letras Españolas. Soy Claudio Anfiter, nacido en Sunchales,
Argentina, hace mucho tiempo. La vida se me fue entre buenos intentos y malas
soluciones, ahora, aquí, en Gland, una pequeña ciudad Suiza busco mejorar todo
lo que no terminé de hacer. Los inviernos son demasiado intensos y los veranos,
para la gente de mi edad, ya no pueden conmover. Quemé gran parte de mis
escritos, una recomendación que debería seguir más de un escritor, porque los
consideré siempre una suerte de “pedantería compuesta por fonemas”. En tiempos
donde la palabra es la obsesión de muchos, lo mejor es hacerse a un lado y
contemplar ese ancho río por el que transita, hoy, la literatura del mundo.
Innumerables escritores de distintas lenguas dan muestra de la importancia en
el manejo del lenguaje. ¿Eso hará fuerte a la literatura? ¿La acercará al
lector medio? ¿La volverá una materia de cultos? ¿Solo los entendidos podrán
desencriptar el sentido de un texto? Las respuestas llegaran lentas y se irán
articulando, porque lenta es la evolución del lenguaje y porque lenta es,
también, las aceptaciones de las culturas a los cambios. No deberá el escritor
aceptar una sola idea, tendrá que ser amplio en su pensar, en su forma de
enfrentar no solo su lenguaje (los modos de manejarlo), sino el de los otros. Abrirse
a nuevas estructuras, atravesar cada sendero que proponga y que exija, la
cultura.
Pero en estos
tiempos de encierros, tiempos que desconocíamos, que jamás llegamos a imaginar
(y cuando digo esto no me refiero a la literatura, sino a la humanidad en sí)
Se me ha vuelto una necesidad el acto de difundir. Y no hablo aquí de centrarme
en los clásicos, los consagrados, los que son “endiosados” en el Olimpo
literario. No, esos ya tienen su lugar, no los niego, digo, ya se lo ganaron.
Hablo de aquellos que publican a fuerza de constancia, esos que no piensan
estar en el Olimpo, ni en palacio alguno. Pienso aquí, en esos obreros que
construyen historias, y que a veces no solo nunca son reconocidos, sino, ni
siquiera llegan a un mínimo de difusión. Entonces decidí, con la ayuda de la
juventud de unos de mis nietos, comenzar a armar una revista
literaria para dar lugar a ese fluir de textos.
“Dansons sur la lune”, es una revista virtual, de actualización semanal cuya idea será exponer al público, literatura por literatura, esto es, literatura por sobre los nombres, por sobre cualquier prejuicio. Desde este pequeño lugar de Suiza, sin ningún tipo de interés en ser reconocido, comienzo abrir las puertas del juego a quienes quiere sumarse.
“Dansons sur la lune”, es una revista virtual, de actualización semanal cuya idea será exponer al público, literatura por literatura, esto es, literatura por sobre los nombres, por sobre cualquier prejuicio. Desde este pequeño lugar de Suiza, sin ningún tipo de interés en ser reconocido, comienzo abrir las puertas del juego a quienes quiere sumarse.
Claudio Anfiter
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