martes, 28 de julio de 2020

Algo está por pasar, por Tamara Wolf




Una marea de sentimientos, un remolino de pensamientos. 
Imágenes, sensaciones, recuerdos. 
Por momentos se vuelven difíciles de identificar, son un todo y un nada. 
Te abruman, te marean, y se apoderan de vos.
Sentís que vas perdiendo el control de tu línea de pensamiento, te invade un exceso de sentimientos que ya no podés controlar.
Es ahí cuando empezas a perderte, se siente todo diferente y comenzas a dudar.
Recuerdos, tiempo y espacio, que fue real, que te contaron y que pudiste inventar
Teniendo todo mezclado, futuro, presente y pasado es imposible de soportar.
Entras en un torbellino, el dolor, la tristeza, la impotencia y el miedo son imposibles de expresar.
Buscas una salida, gritas, lloras y tratas de lastimarte. 
Quizás el dolor físico ayude a aplacar todo lo demás, quizás a través de las heridas logre salir el veneno que no te deja respirar. O tratas de concentrarte en otra cosa que te distraiga de esa realidad
Perdes la dimensión del tiempo, todo se siente muy violento y empezas a hiper ventilar.
Y así se pasan las horas, sumergida en un ataque de pánico del que sentís que nunca vas a poder salir.
Sabes que sos tu peor enemigo y rogas que no haya algún testigo de la locura que desplegas. 
Y todo esto va aumentando, mientras te vas sofocando y sentís que no podes más.
Con suerte alguna voz compasiva trate de guiarte a un lugar seguro.
Concéntrate, respira hondo, no te dejes llevar.
Pero el terror se apodera, el miedo lleva la delantera y comenzas a pelear, con vos mismo, con el mundo y con esa voz que te quiere ayudar.
Te sentís culpable de todo, un inútil, una carga y solo sabes hacer mal.
Hasta que tu cuerpo y mente están exhaustos y, por algún milagro, la cosa se empieza a aplacar.
Ahí empieza el después, más culpa, más dolor, más miedo e impotencia
Lleva días reponerse, tu cuerpo tu mente, tu alma sufren las consecuencias y quedan algunas molestias hasta que te logras “recuperar".

Y así pasa el tiempo hasta que volves a sentir en todo el cuerpo que algo está por pasar.

*

A veces pienso en ir a la playa, estar junto a al mar y soltar, dejar cambiar.
Y ahora que estoy sentada en la orilla me pregunto,  ¿Cómo funciona? ¿Qué hay que hacer?  Mojarse entre las olas y que el agua ayude a mudar, a renovar. La arena limpiando las impurezas y las dudas o será quizás la brisa marina que ayuda a pensar, reflexionar.
Será una simbiosis natural, un intercambio sin igual, habrá que hacer un pedido o quizás ofrecer algo a cambio?
Filosofando frente al horizonte,
Mejorar, sanar, avanzar.


Tamara Wolf (Argentina),: Vivo en Israel hace once años. Estoy pasando por una etapa muy difícil de mi vida, una depresión fuerte. Lo que me ayuda a salir de esas situaciones, a veces, es el arte, sobre todo dibujos y pinturas. Esta vez, después de mucho tiempo, escribí. Uno de los textos más importantes para mí, lo escribí mientras estaba comenzando a tener un ataque de pánico, y sentí que necesitaba dejar un registro de mis emociones. La palabra es una buena forma de hacer catarsis, de entenderme en lo que me pasa, y de comunicar a los demás las cosas que siento.

1 comentario:

  1. Excelente Tamy, ;
    Me encantó.,no es soloo que siente Lguien con ataque de pánico.se siente igual ante una pérdida,un desborde ,una desilusión Creo que es sentimiento demasiado bien explicado y claro Te quiero

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