Una marea de sentimientos, un remolino de pensamientos.
Imágenes, sensaciones, recuerdos.
Por momentos se vuelven difíciles de identificar, son un
todo y un nada.
Te abruman, te marean, y se apoderan de vos.
Sentís que vas perdiendo el control de tu línea de
pensamiento, te invade un exceso de sentimientos que ya no podés controlar.
Es ahí cuando empezas a perderte, se siente todo diferente y
comenzas a dudar.
Recuerdos, tiempo y espacio, que fue real, que te contaron y
que pudiste inventar
Teniendo todo mezclado, futuro, presente y pasado es
imposible de soportar.
Entras en un torbellino, el dolor, la tristeza, la
impotencia y el miedo son imposibles de expresar.
Buscas una salida, gritas, lloras y tratas de
lastimarte.
Quizás el dolor físico ayude a aplacar todo lo demás, quizás
a través de las heridas logre salir el veneno que no te deja respirar. O tratas
de concentrarte en otra cosa que te distraiga de esa realidad
Perdes la dimensión del tiempo, todo se siente muy violento
y empezas a hiper ventilar.
Y así se pasan las horas, sumergida en un ataque de pánico
del que sentís que nunca vas a poder salir.
Sabes que sos tu peor enemigo y rogas que no haya algún
testigo de la locura que desplegas.
Y todo esto va aumentando, mientras te vas sofocando y
sentís que no podes más.
Con suerte alguna voz compasiva trate de guiarte a un lugar
seguro.
Concéntrate, respira hondo, no te dejes llevar.
Pero el terror se apodera, el miedo lleva la delantera y
comenzas a pelear, con vos mismo, con el mundo y con esa voz que te quiere
ayudar.
Te sentís culpable de todo, un inútil, una carga y solo
sabes hacer mal.
Hasta que tu cuerpo y mente están exhaustos y, por algún
milagro, la cosa se empieza a aplacar.
Ahí empieza el después, más culpa, más dolor, más miedo e
impotencia
Lleva días reponerse, tu cuerpo tu mente, tu alma sufren las
consecuencias y quedan algunas molestias hasta que te logras “recuperar".
Y así pasa el tiempo hasta que volves a sentir en todo el
cuerpo que algo está por pasar.
*
A veces pienso en ir a la playa, estar junto a al mar y
soltar, dejar cambiar.
Y ahora que estoy sentada en la orilla me pregunto, ¿Cómo funciona? ¿Qué hay que hacer? Mojarse entre las olas y que el agua ayude a
mudar, a renovar. La arena limpiando las impurezas y las dudas o será quizás la
brisa marina que ayuda a pensar, reflexionar.
Será una simbiosis natural, un intercambio sin igual, habrá
que hacer un pedido o quizás ofrecer algo a cambio?
Filosofando frente al horizonte,
Mejorar, sanar, avanzar.
Tamara Wolf (Argentina),: Vivo en Israel hace once años. Estoy pasando por una etapa muy difícil de mi vida, una depresión fuerte. Lo que me ayuda a salir de esas situaciones, a veces, es el arte, sobre todo dibujos y pinturas. Esta vez, después de mucho tiempo, escribí. Uno de los textos más importantes para mí, lo escribí mientras estaba comenzando a tener un ataque de pánico, y sentí que necesitaba dejar un registro de mis emociones. La palabra es una buena forma de hacer catarsis, de entenderme en lo que me pasa, y de comunicar a los demás las cosas que siento.
Excelente Tamy, ;
ResponderEliminarMe encantó.,no es soloo que siente Lguien con ataque de pánico.se siente igual ante una pérdida,un desborde ,una desilusión Creo que es sentimiento demasiado bien explicado y claro Te quiero